Los grandes temas que tradicionalmente construyen la decisión de voto en unas elecciones parlamentarias -política social, economía, educación, corrupción, etc- quedaron en un segundo plano en las autonómicas del 21D en . El tema principal de esta convocatoria tenía como referente la cuestión identitaria-territorial.

Tomo este contexto, y los respectivos resultados finales, como punto de partida para estas 10 ideas.

1. Más plebiscitarias que las de Mas

El contexto de las elecciones en Catalunya se acercaba más a unas plebiscitarias que aquéllas que reclamó Mas en 2015. La presente convocatoria respondía a la relación causa-efecto provocada por las decisiones de identidad-territorialidad que tomó el Parlament de Catalunya y la respuesta del Estado para contrarrestarlas con la aplicación del 155.

La altísima participación de esta elecciones cabe interpretarla por la capacidad de movilización de la sociedad catalana ante una situación que entendió que era de enorme trascendencia: identidad-territorialidad.

En este sentido, ayer se votó en clave independencia sí – independencia no. Los aspectos relativos a economía, educación, sanidad, etc apenas contaban. Sólo basta comprobar que ni Marta Rovira, ni Inés o el propio sabían responder a cifras de violencia de género, paro o déficit estructurales en educación.

2. La lista más votada

Cs ha ganado en número de votos y de escaños. Este resultado tiene, a mi entender, tres aspectos importantes:

  • La cabeza de lista es una mujer.
  • Es un partido constitucionalista.
  • En materias sociales y económicas, podríamos encuadrarlo en el liberalismo de derechas.

¿Cuándo descubriste que Inés Arrimadas es mujer e inmigrante?

3. Es un mujer, aunque no lo quieran reconocer

En el primer aspecto (La cabeza de lista es una mujer) lo que me llama la atención no es la victoria de la primera mujer en unas elecciones en Catalunya, sino el hecho que por ser de Cs este hecho haya sido ninguneado por el movimiento feminista. Que haya sido Arrimadas, inmigrante de Jerez, la protagonista del adelantamiento a Colau podría tener relación con este silencio.

4. Un partido 100% español

La segunda variable sí me parece relevante: es la primera vez desde 1980 que un partido definido claramente como “español” gana en escaños en unas elecciones autonómicas en Catalunya. Y, aún más relevante, teniendo en cuenta que el voto periférico castiga a los partidos no independentistas o no catalanistas.

El voto obrero da la victoria a una partido neoliberal

5. Cs es un partido liberal que ha ganado gracias al voto obrero

El tercero asunto (Cs como partido liberal de derechas en temas económicos), más que relevante me parece desconcertante. Catalunya ha sido un comunidad tradicionalmente de izquierdas con un cierto toque burgués. No en vano en Catalunya fue donde se acuñó el concepto “gauche divine”. Este concepto define cómo influyentes grandes familias catalanas se sentían de izquierdas y antifranquistas en lo político pero abiertamente de derechas en lo económico.¡

Pues bien, Cs no ha ganado gracias a la incorporación de ese voto. Cs ha ganado porque ha sido capaz de capitalizar un porcentaje extraordinario de la abstención localizada en el cinturón rojo de Barcelona.

Este votante ha sido tradicionalmente de izquierdas, de raíces inmigrantes y con una tendencia acusada a la abstención. Y el mismo votante que, un día iba a la festa del PC y, al día siguiente, acudía con sus mejores galas al fiesta de la Virgen del Rocío en Santa Coloma, se ha sentido agraviado por la opción independentista al entender que el origen de los males de Catalunya eran, precisamente, sus raíces murcianas, andaluzas o extremeñas.

Ese votante de izquierdas, obrero y abstencionista ha localizado en Cs la mejor defensa de su identidad y su historia familiar.

6. El 155 no ha sido derrotado… del todo

Cuando los independentistas aseguran que el desastre del PP equivale a una derrota del 155, olvidan que, precisamente Cs, fue el partido que más presionó para su aplicación.

Algo no cuadra si se comparan los datos del 1-O con los del 21-D.

, el Gianni Bugno de la política

7. Algo no cuadra en la euforia independentista

A partir de aquí, veo necesario matizar el entusiasmo de los resultados independentistas:

  • Con el incremento extraordinario de la participación de estas elecciones, esta opción se ancla en los dos millones de votos lo que supone un 47% de los sufragios.  Este dato integrado dentro de una participación extraordinariamente alta (82%) parece señalar el techo del independentismo.
  • Comparemos los resultados del “referendum” del 1-O -marcado por el desconcierto, la inseguridad jurídica y las cargas policiales- con estas elecciones:
    • En el 1-O la participación fue del 43% y se contabilizaron 2,3 millones votos en favor de la independencia.
    • Sin embargo, en las del 21-D,  sin incidencias remarcables, casi dobló la participación -un 82%-  y el voto independentista obtuvo apenas 20.000 votos más que dos meses atrás. Algo no cuadra.
  • En unas elecciones normales -entiéndase como normales  unas elecciones en las que las cuestiones territoriales e identitarias no son el centro del debate- esos resultados podrían entenderse como extraordinarios. Pero bajo la lupa de los motivos de la convocatoria del 21D, ese resultado no invita al optimismo: no crecen tanto como para alcanzar esa “base social” que reclamaba Tardà.
  • ERC es el nuevo Gianni Bugno. Bugno fue un extraordinario ciclista al que, por un motivo u otro, circunstancias que no dependían de él le hacían terminar en segundo o tercer lugar.
  • En relación al papel de Bugno que ha desempeñado ERC, reconocer que la estrategia electoral de JUNTSxCAT con Puigdemont en el exilio ha sido mucho más convicente que la cárcel de . De ahí que ayer mismo Mundó invitará a Puigdemont a volver para que, de este modo, ERC le diera el apoyo a su candidatura. Esa invitación es una petición envenenada que podría sugerir una guerra civil interna entre ERC y JUNTSxCAT.
  • La capacidad de influencia de la CUP, habitualmente vista como de fuerza de choque del procès y principal responsable de la hoja de ruta de los últimos dos años en Catalunya, ha pasado a ser irrelevante.
  • El voto de CatComú-Podem, tan abiertamente “pro referéndum” como “no independentista”, no es sumable en su totalidad a ese 47% independentista, por lo que ese 3% -ya tiene guasa esta cifra- que separa al independentismo para proclamar que han ganado en votos, le será muy complicado buscarlo en Podem formación de Colau e Iglesias -ambos posicionados claramente en el no.
  • Por otra parte, si bien es la primera vez que el bloque independentista supera los dos millones de votos, la evolución del bloque + PP + Cs registra una evolución al alza mucho más acusada. La habitual diferencia de 450.000 votos en anteriores comicios se reduce a menos de 180.000 (casi tres veces menos).

8. Descalabro de la izquierda sí, pero…

Los resultados del PSC son malos desde todos los aspectos: pierden como heredero de ese “catalanismo sensato” que años ha capitalizó CiU para pactar con PSOE y PP. Y, son tambien malos, si los analizamos desde la simple óptica de partido de izquierdas.

Desde una óptica de voto social-económico, los resultados son malos para los partidos de izquierdas: la suma de PSC, CUP y CatComú-Podem pierde votos y pierde representación. Pero como decía antes, este criterio ayer no tuvo peso determinante en el momento de la decisión personal, por lo que se puede suponer que, en unas elecciones con una menor carga emocional, estos partidos puedan recuperar parte de su espacio.

Cs no gobernará en Catalunya, pero Rivera está donde quería

9. Descalabro del PP sí, pero…

Los resultados del PP son catastróficos… a primera vista. Su voto se ha ido a Cs, el partido con el que cuenta para la gobernabilidad de España y con el que tienen cierta sintonía ideológica en asuntos sociales, estado, economía y seguridad. Por otra parte, el PP hace años que descontó a Catalunya como una de las variables a tener en cuenta para alcanzar el gobierno en unas generales.

Aunque la victoria de Cs es un pequeño respiro para ellos porque no deja de ser fuego amigo, las consecuencias deberían estar a la altura de este descalabro sin precedentes. Los resultados del PP no son sólo una catástrofe en un cuanto a cantidad, sino que la calidad de su líder y equipo (Albiol & Levy) podría certificar su defunción política. En un análisis más en clave política, el extra ball para el PP es que esos votos los ha capitalizado Cs, y lo que un día perdiste, un día lo podrías recuperar.

En el cuartel general de un partido normal, éste debería estar muy preocupado porque la nómima de exigencias de Rivera para continuar con su apoyo se adivina carísima. Eso sería lo esperable en un partido normal, pero se trata del PP.

10. Mayoría presente, futuro incierto

  • La propuesta independentista obtiene mayoría absoluta en escaños pero se queda lejos del 50% en votos. Por otra parte sabe qué futuro judicial le espera si insiste en el modelo unilateral, ergo la esperanza de una Catalunya gobernable tiende a 0.
  • Además, por mucho que insistan en el referendum pactado, UE no permitirá que Rajoy acceda a estas pretesiones. Sería una espoleta que no desean encontrarse en Francia, Bélgica e Italia. Con UK la UE ha tenido más que suficiente para los próximos años.
  • ERC seguirá andando al lado de Pdecat-CDC-Junts per Catalunya-como se llame… pero guardando ahora ciertas distancias prudenciales. El anhelo de Junqueras de verse proclamado como MHP tendrá que esperar al estar en prisión y, por si fuera poco, en ERC hay cierto malestar con Puigdemont al que califican como “poco” desleal por su estrategia de huída.
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