Opiniones propias y ajenas sobre lo que me da la gana.

Tirando de la manta

Cuando oigo a un candidato a dirigir cualquier organización ya sea equipo de fútbol, partido político, gobierno, fundación, agrupación folclórica alardear de “que con él sí van a tirar de la manta”, no me cabe la menor duda de que hará lo contrario. Si tiene la churra de ganar, se quedará donde está y, después de algunos aspavientos, dejará correr esa promesa para que todo siga igual.

Lo triste, es que ese bienintencionado prohombre que tanto quería tirar de la manta terminará como aquellos a los que denunciaba en su vehemente campaña electoral: dormitará acurrucado al calor de esta enorme manta que todo lo tapa.

España, en toda su dimensión político-social-cultural-festivo-autonómica-ec0nómica, es un país de mantas. Tirando de los recursos homónimos diríamos que España es un país donde las “mantas tapan a los mantas”.

Esos tipos que sin pegar ni brote se forran a costa del trabajo de los demás y esconden sus porquerías y bajezas bajo esas otras mantas.

Sensato lo que escribe y opina Pilar Rahola en su columna de La Vanguardia.

Lástima que todo esto huela a carrera pre-electoral. O ajustes de cuentas preelectorales.

Lástima que probablemente no vaya a servir para nada.

Lástima que los mismos que ladraron por la quema en público de Millet ahora exijan respeto por la presunción de inocencia de los suyos.

Me quedo con este párrafo:

“En este país no hemos vivido en un sorprendente oasis de honestidad, alejados de la corrupción mesetaria. En este país hemos vivido con pinzas en la nariz, convencidos de que la patria bien valía un maloliente pantano. Hasta que, ¡oh!, llegaron de Madrid y empezaron a tirar de la manta. ¿Esto ha acabado? Ojalá esto acabe de empezar”

Esta es la Catalunya política. Esa que trinca todo lo que puede mediante el nepotismo progresista/neoburgués colocando hermanos y parientes,  informes estúpidos a precio de Beluga, subvenciones a cursos inexistentes, contratas del 3%… y lo que te rondaré morena.

Es para enviarlos a todos a la mierda -desde el primero que es el que más manda, hasta el último que, estando informado de todo los tejemanejes, aún tiene arrestos para pedirme mi voto.

Pero no.  Aún no. Antes de irse, primero que pasen por el juicio político que es el quita poderes, el juicio mediático el quita honores y el juicio penal el que asigna los castigos.

Una vez todos estos quinquis de corbata de seda y menú degustación a 90€ -”Mestre… lo de hoy, a la cuenta de Contribuyente Martínez, hahahahaha”- paguen lo que nos deben -porque no hicieron lo que debían y porque nos trincaron lo que nos correspondían- entonces  sí: que se vayan a la mierda.

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